Metalurgia

Metalurgia

Aumente la eficiencia de la producción, reduzca su impacto medioambiental y mantenga su taller y a sus trabajadores protegidos. Nuestros captadores de polvo y humos y filtros de aire para el sector metalúrgico trabajan duro para que usted pueda centrarse en hacer su trabajo.

En función del sector, la contaminación procedente de la metalurgia puede incluir altos niveles de polvo, polvos explosivos y contaminantes moleculares que dan lugar a olores, reacciones corrosivas o peligros tóxicos para los operarios y el entorno. Todos estos problemas requieren soluciones únicas de filtración del aire que estén diseñadas específicamente para proporcionar altos niveles de rendimiento a largo plazo en condiciones operativas exigentes.

Problemas de la calidad del aire en metalurgia

La industria metalúrgica abarca operaciones de aeronáutica, pulido, esmerilado, corte por láser, corte por plasma, mecanizado, metalizado, pulverización de pintura, granallado, silos, soldadura, proyección térmica y muchas más. Atrapar el polvo, el humo, las nieblas o los vapores generados durante los procesos metalúrgicos puede suponer un auténtico desafío. A menudo, el espacio en el suelo escasea.

En Camfil, somos expertos en desarrollar captadores de polvo, nieblas y humos industriales que evitan que los contaminantes accedan al espacio de trabajo y al aire exterior, creando entornos más limpios y seguros. Combinamos el uso de normativas con nuestra experiencia en este campo y nuestra filtración avanzada para determinar el tamaño más adecuado de un sistema de filtración que ahorre costes y espacio y que sea fiable, duradero y de fácil mantenimiento. Deje que le ayudemos a instalar un sistema de recogida de polvo y humos seguro.

Tres buenas razones para elegir los captadores de polvo, nieblas y humos y los filtros de aire de Camfil

  1. Mejorar la salud respiratoria y cumplir las normativas de salud y seguridad.

    Un sistema de recogida de polvo y humos bien diseñado y mantenido evita problemas respiratorios y mantiene la conformidad de las instalaciones con los requisitos de calidad del aire actuales. Por lo tanto, también ayuda a evitar posibles problemas de responsabilidad civil a largo plazo.

  2. Prolongar la vida útil de las máquinas y reducir el mantenimiento.

    Los equipos que se emplean en plantas de fabricación han alcanzado nuevos niveles de complejidad. Los controles y otros sistemas informatizados son más delicados que la maquinaria de hace 10 o 20 años. Si los humos generados por procesos metalúrgicos como la soldadura no se gestionan debidamente, los controles electrónicos pueden fallar, provocando la interrupción de las operaciones y la necesidad de efectuar reparaciones de emergencia. Todo esto da lugar a costes de producción, frustración y costosas pérdidas de productividad.
  3. Ahorrar energía. 

    En climas fríos, un sistema adecuado de ventilación de humos puede reducir considerablemente sus costes de energía al reciclar el aire filtrado y reducir la necesidad de utilizar aire de reposición, que es más caro.