
Minimice la formación de polvo y las emisiones de olores y cumpla las normativas medioambientales y de seguridad en su planta de reciclaje o en puntos de recogida de residuos mediante soluciones de filtración de aire robustas.
El reciclaje tiene como objetivo proteger a la sociedad en general y el entorno natural de la contaminación. Pero una planta de reciclaje también necesita aire limpio. Proteja su planta, los equipos y al personal, y evite las explosiones de polvo, los olores molestos y otros riesgos de salud y seguridad en estas instalaciones tan importantes.
Los siguientes productos se recomiendan según la aplicación seleccionada.
Las plantas de reciclaje y de recuperación de materiales están llenas de distintos materiales procedentes de fuentes domésticas e industriales que producen grandes cantidades de polvo.
Los residuos sólidos para reciclaje pueden incluir metales, vidrio, cartón, plásticos y madera. En las plantas de recuperación de materiales cerradas y de flujo único, los residuos orgánicos e inorgánicos están mezclados y deben separarse.
Estos procesos generan olores a partir de fuentes como el ácido sulfhídrico, el dimetilsulfuro y los mercaptanos. El olfato humano puede detectar estos olores a niveles de partes por billón (ppb), por lo que incluso las concentraciones bajas pueden dar lugar a olores desagradables.
Además, puesto que casi cualquier sólido, incluido el metal, puede explotar cuando se halla en forma de polvo, las plantas de reciclaje presentan un alto riesgo no solo de olores, sino también de explosiones e incendios causados por el polvo.
En algunas plantas, los residuos mezclados se queman y se emplean como combustible para la producción de energía. Estas plantas de incineración también pueden contar con una función de control de olores.