Independientemente del tipo de alimento que se produzca, el aire limpio es un ingrediente vital en el producto final. La presencia de contaminantes en la producción de alimentos o bebidas puede poner en peligro la reputación de una marca que ha tardado años en consolidarse. Por eso es importante garantizar el cumplimiento de las normas vigentes y la validación periódica de los equipos y procesos, así como de los filtros de aire.
Si el sistema HVAC de sus instalaciones no se mantiene adecuadamente o el sistema de filtración no proporciona una calidad de aire suficientemente adecuada, todo el proceso de producción podría verse comprometido. Como mínimo, una mala calidad del aire podría dar lugar a resultados indeseables en los alimentos producidos, como un alto absentismo y un deterioro prematuro de los productos. En el peor de los casos, podría suponer un desastre en forma de productos contaminados o alimentos mal envasados.
Los filtros de aire actúan como una barrera entre los alimentos y la contaminación microbiológica cruzada procedente de moho, bacterias, virus, COV, partículas finas de ingredientes secos y olores. La filtración molecular del aire puede mejorar la resistencia de los equipos a la corrosión en las instalaciones de producción de alimentos y bebidas, al tiempo que garantiza que los olores problemáticos se capturan en el origen y no se escapan a la atmósfera circundante.
El aire limpio aumenta el bienestar y la productividad de los empleados y reduce las bajas por enfermedad.
Aumente la eficacia operativa y reduzca el tiempo de inactividad de la producción o la pérdida de productos. También se pueden reducir los costes de limpieza.
El mejor purificador de aire industrial con la mayor vida útil del filtro y el mejor coste total de operación (TCO).
Una buena calidad del aire interior contribuye al cumplimiento de las normas de seguridad alimentaria.
Contribuye a mejorar la experiencia gastronómica de los clientes. Menos reclamaciones de los consumidores finales.